Raíces (fragmento)Alex Haley

Raíces (fragmento)

"No sé por qué, pero mi reacción emotiva se retrasó. Recuerdo que copié tranquilamente la información, guardé los documentos y me fui. A la vuelta de la esquina había un pequeño salón de té. Entré y pedí una taza de té y una pasta. Allí sentado, mientras sorbía la infusión y comía la pasta, comprendí que ése era el barco que había llevado a Kunta Kinte.
Todavía debo esa taza de té. Por teléfono, Pan American me aseguró el último asiento disponible para el avión de Nueva York. No había tiempo para ir al hotel. Dije a un conductor de taxi:
-¡Al aeropuerto de Heathrow!
Esa noche en el avión no dormí. Veía el libro que estaba en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washington, D. C., y que tenía que volver a conseguir. Tenía una cubierta marrón y el título estaba escrito en letras más oscuras, también marrones: Shipping in the Port o f Annapolis, por Vaughan W. Brown.
Desde Nueva York volé hasta Washington, luego cogí un taxi hasta la Biblioteca del Congreso, pedí el libro, casi se lo arrebaté de la mano al joven que me lo trajo y empecé a recorrer las páginas... ¡Allí estaba la confirmación! El Lord Ligonier había pasado Aduanas el 29 de septiembre de 1767.
Alquilé un coche y fui a toda velocidad a Annapolis, donde me dirigí al Registro de Maryland. Pedí a la archivadora, señora Phebe Jacobsen, las copias de periódicos locales publicados durante la primera semana de octubre de 1767. Pronto me trajo un microfilm de la Gaceta de Maryland. Había llegado a la mitad del número del primero de octubre cuando vi un anuncio en esos caracteres antiguos: "RECIÉN IMPORTADOS, en el barco Lord Ligonier, capitán Davies, desde el río Gambia, en Africa, será vendido por los que suscriben en Annapolis, por efectivo o letras de cambio, el miércoles, 7 de octubre, un cargamento de ESCLAVOS SANOS DE PRIMERA. El mismo barco transportará tabaco a Londres, con licencia, a seis chelines la tonelada." El anuncio estaba firmado por John Ridout y Daniel de St. Thos. Jenifer.
El 29 de septiembre de 1967 sentí que no debía estar en ninguna otra parte del mundo que no fuera el muelle de Annapolis, y así fue. Habían pasado doscientos años desde el día de la llegada del Lord Ligonier. Miré hacia el mar, a través de las aguas por las que había sido traído mi antepasado y volví a llorar. "



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