Los míos (fragmento)Jean Daniel

Los míos (fragmento)

"Michel Foucault (La ilusión de ser inteligente)
Cuando en los años 60, uno deambulaba por las empinadas callejuelas de Sidi Bu-Said, era fácil tropezarse con una especie de samurái endeble, sarmentoso, seco, hierático, con cejas de albino, de atractivo un tanto diabólico y cuya curiosidad ávida y afable intrigaba a todo el mundo. Era Michel Foucault, en aquella época profesor en Túnez. Estaba escribiendo La arqueología del saber. Desde la publicación de Las palabras y las cosas, su autoridad se imponía ya en los cenáculos parisinos. (…) Nos contentamos con ser sus amigos, beneficiándonos de su amable y atenta consideración, de la exigencia, a veces cruel, de sus juicios. Desde Bergson, ningún filósofo se ha preocupado tanto de escribir bien, y el lenguaje de Foucault era espléndido; pero, además, la conversación con él tenía el don seductor y peligroso de lograr que su interlocutor se hiciera la ilusión de ser inteligente.

Albert Camus (No quería ser un pensador)
Desde que le conocí, la pasión me amarró a él. Era la posguerra, yo era joven. Él todavía lo era. Yo, un desconocido; él, ya famoso. Desde el principio comprendí que él sería el sol y el orgullo de mi juventud. (…) Camus había concebido su obra como un gran tríptico, asombrosamente calculado. Repitamos que no cesó de decir que no quería ser un pensador, y mucho menos un filósofo. Que no tenía suficiente confianza en la razón. A pesar de ello, había elaborado todo un plan para su obra que se desarrollaba tanto a través de la novela como del teatro y del ensayo. La muerte le impidió completar la tercera parte de ese gran plan, a menos que se considere -y no hay que excluirlo- que el libro inacabado y póstumo, encontrado en el lugar del fatal accidente en 1960 y reconstruido gracias al cuidado riguroso y apasionado de Catherine Camus, en una palabra, que El primer hombre, sea una suerte de himno inaugural, como la aurora y la promesa de una posibilidad de amor. "



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