De natura rerum, libri novem (fragmento) Paracelso

De natura rerum, libri novem (fragmento)

"Cuando los minerales y los metales son extraídos de la tierra, además de sus impurezas, conservan el archeus y el espíritu que recibieron de los astros superiores, que se manifiestan, entre otras cosas, por medio del color distin­to que toman dichos minerales y metales y que son los signos de los mismos. Así, descubrimos fácilmente los minerales que contienen oro, los que contienen plata, los que contienen cobre, los que contienen hierro, etc., y también, los que contienen varios de ellos mezclados. Debe entender­se que solamente pueden estudiarse de manera fiable cuando están en las minas o acaban de salir de ellas en nuestra presencia, de manera que no tengamos la menor duda de que sus colores y texturas son auténticos y no han sido manipulados por los hombres. También habrá que tener en cuenta la profundidad donde se han criado y la antigüedad de la vena de donde proceden, pues cuanto más antigua y profunda, más fiable será su estudio dada la concreción de su contenido y menor su cantidad de impurezas.

Según afirman los filósofos, todos los componentes del mundo crecen continua e ininterrumpidamente mientras permanecen en su matriz, tanto si ésta se encuentra dentro de la tierra como si se coloca afuera. Inmediata­mente después, cuando la matriz desaparece, se multiplican según su sustan­cia, medida y peso por medio de los elementos externos hasta el tiempo pre­destinado, distinto para minerales, vegetales o animales.

Estos elementos externos marcan los días de vida de las cosas de una manera categórica, pues desgastan mucho la materia, pero aquello que ha permanecido siempre dentro de la tierra al no estar sometido al calor, al frío, a la humedad, a la sequedad, al viento, etc., se conserva por mucho tiempo y no se ve afectado por la podredumbre ni por la descomposición. "



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