Carta a Paulino (fragmento) Ausonio

Carta a Paulino (fragmento)

"El deber fundamental del hombre es siempre el mismo: llegar a ser aquello que en potencia es. Yo, desde niño, soñaba ser escritor, ser un gran poeta, autor de versos como los que me recitaba mi abuelo. En parte, lo he conseguido. Pienso ahora que ese tipo de deseo, si es auténtico y profundo, llega siempre a cumplirse. Porque, en el fondo, nuestros anhelos no son sino presentimiento de nuestras facultades.
Y tú, querido Paulino, ¿no tuviste anhelos idénticos a los míos? ¿No se te estaban cumpliendo como se cumplían los míos? ¿Por qué entonces todo se ha torcido? ¿Por qué has huido de ti mismo? ¿Por qué te desvías de un camino tan claramente trazado? No es a mí, a tu amigo del alma, a quien traicionas. Te traicionas a ti mismo. Has arrasado la clara ciudad que era tu alma para convertirla en un confuso reino sin razón ni orden. Vendes tus bienes y repartes el dinero entre los pobres. Si sólo fuese eso, yo no diría nada. Pero hay algo peor: vendes tu persona por un hipotético reino futuro, regalas tu tiempo, repartes tu vida entre pobre gente que ni te lo agradece ni lo necesita. Te destruyes por nada. Ayudas a tus hermanos, dices. Más los ayudarías con tus obras auténticas. Cada cual tiene que dar lo suyo. Y lo tuyo es el arte. Todo hombre ha de seguir su propia senda. No puede ir prodigándose por ahí, ayudando a desgraciados cuyo miserable destino no logrará variar ni un ápice.
Despierta, Paulino. Vuelve a ti. Vuelve a tu mundo. Vuelve al lado de tu amigo amado, de tu viejo y cansado Ausonio.
Hasta pronto, ¿verdad? "



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