Ortega y Gasset, adelantado de la posmodernidad (fragmento)José Luis Abellán

Ortega y Gasset, adelantado de la posmodernidad (fragmento)

"Hoy, los últimos estudios ponen de manifiesto lo absurdo de considerar modernismo catalán y “castellano” como dos focos literarios separados en compartimientos estancos incomunicados. Es evidente que el clima cultural de época se impone a ambos, y en este sentido adquiere el modernismo catalán su carácter de verdadera mediación. Quizás en pocos temas toma mayor evidencia este hecho que en la reivindicación de la figura del Greco, al que viene a considerarse maestro lejano y visionario de la revolución modernista. La campaña se inicia en la “feste” de 1894 en Sitges, en que se llevaron en procesión dos cuadros del cretense –San Pedro y Santa Magdalena-, comprados por Rusiñol en París, al tiempo que se descubre una estatua representativa del pintor, y podemos considerar que culmina con la publicación por Manuel Bartolomé Cossío de su genial investigación sobre Domenico Theotocópulos, aunque el fenómeno de acercamiento no terminará hasta la muerte de Rusiñol en 1931.

Es evidente que todo esto no era accidental; respondía a un clima generalizado de la época. El propio Rusiñol era un admirador de lo castellano, hasta el punto que la muerte le sorprende en Aranjuez, pintando uno de sus “jardines de España”. Se lee a Barrés y a Cossío. Maragall se considera amigo de Unamuno, con el que se escribe. Valle-Inclán se adiestra en la teosofía, redactando La lámpara maravillosa Ganivet se adentra en el modernismo también y asiste en Sitges a la “feste” consagrada al Greco. La España mística, que se busca, está también en Toledo, cruce de culturas y centro de Sabiduría, objeto de búsqueda y de ensoñación. "



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