Seespeck (fragmento)Ernst Barlach

Seespeck (fragmento)

"Seespeck viajaba en una diligencia que al día siguiente, atrevesando Wilsede y Lüneburg, le conduciría a Hamburgo. Se hallaba en la muda compañía de un hombre que parecía estar en lo alto de una escalera y que viera que el tiempo no es más que un fraude y la palabra una perversión del silencio. El día anterior había estado bebiendo y por tanto sentía una especie de congelación pétrea y un ligero mareo. Se sentó en la esquina diagonalmente opuesta a la ventana abierta y cerró un tanto la cortina, quedando semioculto su perfil al cielo y al mundo. Su tórrido acompañante tenía un rostro vulgar, anodino, pero sus ojos semejaban dos inmensos agujeros negros huidos de la máscara celestial, o tal vez eran parte de los árboles de enebro en el Heide, que ofrecían un aspecto lúgubre. "


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