Los diletantes del vicio (fragmento)Clara Blüthgen

Los diletantes del vicio (fragmento)

"Abramos la ventana un poco para no asfixiarnos. La brisa animará nuestro espíritu acongojado en cierta medida. Así lo asumió Lotte Rienacker. Era, en efecto, un calor insoportable el que pululaba por las estancias. En la sala de tres candelabros vacíos Lotte trabajaba con aquella mortecina iluminación, que semejaba el efecto de velas de cera de color rosa en una guirnalda de bronce antiguo. Cinco o seis mujeres estaban reunidas, jóvenes y bonitas, con un cierto halo indefinible y una tensión leve en las comisuras de los labios y la imagen de futuras expresiones amargas bajo las cejas distantes. Una de ellas, de pelo rubio, ojos azul-gris, cubierta con unos inseguros anteojos, de tamańo mediano y figura un tanto oronda, daba la impresión de una profesora de teología que tratara de ocultar sus preocupaciones íntimas bajo la astucia de una mirada imparcial. "


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