En torno a la conservación de la fuerza (fragmento)Hermann von Helmholtz

En torno a la conservación de la fuerza (fragmento)

"Habiéndome comprometido a dar una serie de conferencias, creo que el mejor modo en que puedo cumplir con ese deber será el de presentar ante ustedes, por medio de un ejemplo adecuado, el carácter especial de estas ciencias al estudio de los cuales me he dedicado. Las ciencias naturales, en parte como consecuencia de sus aplicaciones prácticas, y en parte por su influencia intelectual en los últimos cuatro siglos, profunda y rápidamente han transformado no sólo todas las relaciones de la vida de las naciones civilizadas, sino que han dado a estas naciones un aumento de la riqueza, del disfrute de la vida, de la preservación de la salud, de los medios de la industria y de las relaciones sociales, e incluso ese aumento de poder político, que todo hombre culto que intenta comprender las fuerzas que interactúan en el mundo en el que que está viviendo, incluso si no quiere entrar en el estudio de una ciencia especial, debe tener algún interés en ese tipo peculiar del trabajo mental, que trabaja y actúa en las ciencias en cuestión.
En una ocasión anterior ya he discutido las diferencias características que existen entre las ciencias naturales y lo mental en lo que respecta al tipo de trabajo científico. Luego traté de demostrar que es más especialmente en la conformidad completa con la ley de los fenómenos naturales y la exposición de productos naturales, y en la relativa facilidad con la que las leyes se afirman, que esta diferencia existe. No es que yo quiera por cualquier medio negar que la vida mental de los individuos y los pueblos también está en conformidad con la ley, como es el objeto de las ciencias filosóficas, filológicas, históricas, morales y sociales. Pero en la vida mental las influencias están tan entrelazadas que cualquier secuencia definida rara vez puede ser demostrada. En la naturaleza se da el caso contrario. Se ha podido descubrir la ley del origen y la evolución de muchas series enormemente extendidas de los fenómenos naturales con tal exactitud que podemos predecir su ocurrencia futura con la mayor certeza, o en los casos en los que tenemos poder sobre las condiciones que se producen, podemos dirigirlos sólo de acuerdo con nuestra voluntad. El más grande de todos los casos de lo que la mente humana puede efectuar por medio de una ley bien conocida de los fenómenos naturales es la proporcionada por la astronomía moderna. La ley de la gravitación regula los movimientos de los cuerpos celestes no sólo de nuestro propio sistema planetario, sino también de las estrellas dobles más distantes, de la cuales, incluso el rayo de luz, el más rápido de todos los mensajeros, necesita años para alcanzar nuestro ojo, y sólo a causa de esta simple conformidad con la ley, los movimientos de los cuerpos en cuestión pueden predecirse con precisión en sus oscilaciones pretéritas y ulteriores en la fracción de un solo minuto. "



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