La navaja (fragmento)Eduardo Quiles

La navaja (fragmento)

"SAMUEL: ¿Qué tal? ¿Algún acontecimiento a la vista? (Da un paso y se frena.) ¿Tal vez un desfile de alta costura? ¿O una fiesta a favor de las actitudes solidarias? (Se rasca la cabeza.) ¿No... acerté? (Pausa.) Oye, Saumel, ¿y si te esperan a ti? (Se abofetea.) ¡Estúpido! Tú no eres ninguna celebridad. (Pausa.) ¡Hasta la vista! (Pausa.) ¡Eh! ¿Por qué me siguen con la mirada? A mí no me ocurre nada del otro mundo. Yo iba canturreando por ahí... (Lo hace.) El barbero de Sevilla, cuando... ¡Ejem! Por mí pueden ahuecar el ala... No voy a ofrecer ningún espectáculo. (Pausa.) Claro que en un parpadeo... yo podría liberar... liberar... ¡Oh! Leo tan buenos sentimientos en sus caras. (Pausa.) Yo... (En clave de mimo.) El maletín... ¡La navaja! (La extrae y exhibe.) ¡Esperen! (Saca las tijeras y corta el aire con ellas.) ¡Las tijeras! Je, je. Con estos mágicos objetos... mis extravagancias tiene un norte. Je, je, (Pausa.) ¡Claro! Ustedes ignoran quién es este... (Gesto de clown.) payaso sin circo...
(...)
MARIONETA I: ¡Oiga, señor! La función en el parque ya terminó. ¿No ve que se fue el público?
SAMUEL: ¿Y no pueden empezar otra vez?
MARIONETA I: Mi señora la marionetista ya echó el último telón.
SAMUEL: ¿Está ahí? ¿Puedo hablar con ella?
MARIONETA I: Ahora descansa, su labor la dejó extenuada, no en vano nos aplica las últimas técnicas del actor. (Eufórica.) ¡Vamos, sonría! La mujer de las marionetas vendrá otro día a la ciudad.
SAMUEL: Esperaré. Los días pasan como pájaros locos.
MARIONETA I: (Dándose la vuelta.) ¡Oiga! ¿Se va a quedar en el parque hasta que el Ayuntamiento me contrate otra vez?
SAMUEL: ¡Vaya! ¿Usted otra vez?
MARIONETA I: Pero si me voy en auto-stop a Liberápolis, al Festival Internacional de Marionetas.
SAMUEL: Los días pasan como pájaros locos.
MARIONETA I: ¡Ejem! Resulta usted tan bambalinero.
SAMUEL: (Alzándose.) Me llamo Samuel y el tiempo... se me va.
MARIONETA I: ¿Así que se le va el tiempo?
SAMUEL: Un poco.
MARIONETA I: ¿y por qué no lo retiene?
SAMUEL: ¿Al tiempo?
MARIONETA I: Claro.
SAMUEL: No es fácil.
MARIONETA I: Usted le dice...
SAMUEL: ¿A quién?
MARIONETA I: Al tiempo. (Pausa.) Usted le dice.... (Como buscando algo.) Señor Tiempo, ¿acepta una tertulia?
SAMUEL: ¿Una tertulia con el tiempo?
MARIONETA I: ¿Y por qué no?
SAMUEL: (Bajando los ojos.) No lo conozco muy bien.
MARIONETA I: ¿No conoce bien nuestro tiempo? Pero, Samuel, Así no se puede ir por la vida... (Suspira.) Está bien. Haré yo misma las presentaciones... (Se desplaza, tratando de localizar al personaje. Pausa.) Aquí el tiempo... Aquí un espectador.

(Samuel esboza un tímido gesto, pero lo reprime.)

MARIONETA I: Salude.
SAMUEL: (Alargando la mano.) Encantado, señor,. Me llamo Samuel y el tiempo, ¡ejem!, usted... se me va.
MARIONETA I: ¿Le parece ético salir corriendo intempestivamente del lado de Samuel?
SAMUEL: (Por lo bajo.) ¿Qué está diciendo?
MARIONETA I: Ya lo ve. Regañar al tiempo.
SAMUEL: Como si eso se pudiera hacer.
MARIONETA I: Yo lo hago porque lo conozco muy bien.
SAMUEL: ¿Y cómo es el tiempo?
MARIONETA I: Dependemos tanto de sus caprichos.
SAMUEL: Pero ¿cómo es?
MARIONETA I: Imagíneselo. Usted se quejaba de él.
SAMUEL: Me quejaba de mí.
MARIONETA I: ¡Uy qué lío! Qué lío. (Pausa. Alzando la voz.) Ya lo oyó, Excelencia. La tertulia ha sido anulada. (Un silencio. Retroceden ambos a la par.) Ya se va... ¿lo ve? ¿Lo oye? ¿Lo siente?
SAMUEL: Sí, el tiempo... se me va.
MARIONETA I: Ese tiempo es de Maricastaña, pero ya se le ve la nariz a otro tiempo nuevo, generoso.
SAMUEL: ¿La nariz?
MARIONETA I: Él hará que el sol brille para todos.
SAMUEL: Y entretanto, ¿qué haré yo?
MARIONETA I: ¿Cuál es su ocupación?
SAMUEL: Hago trabajos, pero no tengo ocupación. ¿Ah, cuánto la envidio!
MARIONETA I: ¿A mí? (Gesticula como una marioneta.) ¿A una simple... marioneta? Qué incongruencia. No veo el motivo.
SAMUEL: Usted si que tiene una ocupación.
MARIONETA I: ¡Bah! ¡Bah! Dices unas cosas tan... ¡No sé! ¿Arlequinescas? (Pausa.) Bien, Samnuel, he de hacer mutis. Ahora tengo que actuar en el teatro de la vida. ¡Hasta pronto! (Le da la espalda. Samuel se incorpora y cae su asiento al ver que ella se gira.) Qué testarudo. (Pausa.) Samuel, en el juego de la marioneta nunca se sabe cuándo llega el aplauso...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni cuándo se va a comer...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni dónde estaremos mañana...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: Ni si dormiremos bajo las estrellas o en un hotel de tres...
SAMUEL: Eso es un destino.
MARIONETA I: ¡Uy! ¡Uy! Ya me quieren complicar la vida. ¡Bien Ahora recojo mis bártulos y dentro de una hora salgo por la autopista norte. (Pausa.) Espero que no te cruces en mi camino... "



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