Burlerías y jerigonzas del hambre en el harto afamado feudo de Trespelotas (fragmento)Luigi Malerba

Burlerías y jerigonzas del hambre en el harto afamado feudo de Trespelotas (fragmento)

"Negros pajarracos vuelan bajo, giran y giran alrededor del cortejo militar como si les llegase olor a carroña. La soldadesca, abrumada por el calor y la fatiga, da un paso hacia delante y dos de través, pero el cortejo, no se sabe cómo, avanza de todos modos, se desliza lento como una gran serpiente en el llano, entre los campos de sorgo, las viñas emparradas y los olivares.
Caballos y caballeros, soldados de a pie y carromatos van recubiertos de una fina capa de polvo blanquecino, de suerte que se confunden con el blanco del camino y casi desaparecen de la vista. La campiña en torno parece despoblada como si hubiera pasado la peste o alguna otra calamidad, pero son los hombres armados, terror de la tierra, los que alejan a las gentes incluso cuando a duras penas se sostienen en pie debido al agotamiento del viaje. El cielo está nublado a trechos por aludes de mosquitos sumamente molestos que se lanzan a chuparles los ojos a los caballos y a los soldados, ya medio ciegos por el polvo. Es debido a este cegamiento general que provocan el polvo y los mosquitos por lo que el cortejo del marconde Belcebundio de Cagalanza se ha extraviado en la llanura del Tíber.
A esta hora, que sería la tercera después del mediodía, aún no se ha llegado a avistar el castillo de Trespelotas, de cuius Belcebundio ha de tomar posesión como bien dotal recibido de Bernarda, dilectísima hija del rey de Montecipotón. Dentro de la carroza con la corona plateada pintada en las portezuelas van precisamente Belcebundio y Bernarda encerrados, oprimido Belcebundio por el considerable volumen de la consorte, desbordante y sofocada de calor.
Delante de la carroza marchan con paso tortuoso los soldados que para la ocasión han sido nombrados trompetas, tambores, portaestandartes, abanderados, ballesteros, alabarderos, podadores, pajes y escuderos pese a carecer por completo de dotación de trompetas, tambores, estandartes, banderas, ballestas, alabardas, podaderas y demás guarnición propia de un cortejo militar, aunque todos ellos igualados y blanqueados por el polvo. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com