A la orilla de Canaán (fragmento)Sebastian Barry

A la orilla de Canaán (fragmento)

"¿Cuál es el sonido de un corazón roto de ochenta y nueve años de edad? Puede que no sea mucho más que el silencio, y sin duda un ligero sonido pequeño. A los cuatro años de edad, tenía una pequeña muñeca de porcelana. La hermana de mi madre, que vivía en Wicklow, la había guardado desde su infancia y la de su hermana, y me la dio como una especie de recuerdo de mi madre. A esa edad, una muñeca puede ser muy valiosa para una niña. Todavía puedo ver su rostro maquillado de aspecto oriental y el vestido de seda azul que llevaba. Mi padre, para mi asombro, estaba preocupado por tal regalo. Le preocupaba de una manera que no tenía medios para entender. Dijo que era demasiado para una niña, a pesar de que sintiera una completa adoración por esa niña, que era yo.
Un domingo, cerca de un año después de que me fuera entregada, yo insistí en llevarla a misa conmigo, a pesar de las protestas largas y detalladas de mi padre, que era religioso en el sentido de que esperaba que no había un más allá. Apostó todo su corazón en ello. De alguna manera una muñeca no era un accesorio de su estima.
Mientras la llevaba tercamente a la catedral de la calle Malborough, quizás por el ambiente de excesiva gravedad, comenzó a caerse de mis brazos. A día de hoy, aún no sé si fue debido a un impulso peculiar. Pero si así fue, he de admitir que inmediatamente me arrepentí. El suelo de la catedral quedó marcado para mí. Su vestido hermoso no pudo salvarla y su rostro perfecto golpeó la dura piedra quedando hecho añicos. Mi corazón se rompió con ella en el mismo instante y aquel sonido de destrucción quedó grabado en mi memoria infantil para siempre. "



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