Musgos de una vieja casa parroquial (fragmento)Nathaniel Hawthorne

Musgos de una vieja casa parroquial (fragmento)

"¿Es posible olvidar una expresión como: «Ahora la tiene en el corazón… tenemos que sacársela». Piensa, esposo mío; pues haría lo que fuese por hacértelo recordar.
Triste es el tono de la mente cuando ni el sueño, que todo lo envuelve, logra que confine los fantasmas a la penumbra de sus dominios; cuando tiene que soportar que irrumpan y asusten la vida manifiesta con secretos que acaso pertenezcan a otra más profunda. Aylmer terminó recordando el sueño. Había imaginado que él y su criado Aminadab intentaban una operación que quitase la marca de nacimiento.
Pero cuanto más escarbaba el bisturí, más se hundía la mano, hasta que el marido tuvo en el minúsculo poder de su puño, el corazón de Georgiana del cual, no obstante, decidió inexorablemente arrancar la marca o cortarla.
Cuando la forma del sueño se le hubo completado en la memoria, Aylmer contempló a su esposa con un sentimiento de culpa. A menudo la verdad entra en la mente disimulada en las ropas del sueño, y luego habla con una franqueza distante de asuntos que en la vigilia tratamos con autoengaños inconscientes. Hasta entonces Aylmer no había reparado en la influencia tiránica que una sola idea había adquirido sobre su mente ni en lo lejos que tenía que ir en su corazón para procurarse paz. "



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