Naturaleza muerta con brida (fragmento)Zbigniew Herbert

Naturaleza muerta con brida (fragmento)

"Empezó de la siguiente manera: hace años, cuando visité por primera vez el Museo Real de Ámsterdam, al pasar por la sala donde se encontraba la excelente Pareja de es­ posos de Hals y el bello El concierto de Duyster, di con un cuadro de un pintor que me era desconocido.
Comprendí en el acto—aunque sería difícil de explicar racionalmente—que algo trascendental, relevante, había sucedido, algo significativamente más importante que un hallazgo fortuito entre una multitud de obras maestras.
¿Cómo se puede definir ese estado interior? De repente, se despierta una aguda curiosidad, una atención tensa; sentidos en estado de alerta, la esperanza de una aventura, el consentimiento de una revelación. Tuve un sentimiento casi físico, como si alguien me llamara, me hiciera señas. El cuadro se me grabó en la memoria durante años (clara, insistentemente), pero no era en absoluto la imagen de un rostro de mirada intensa, ni tampoco una escena dramática, sino una tranquila y estática naturaleza muerta.
He aquí el inventario de los objetos representados en la pintura: a la derecha, un jarro barrigudo, de barro, de un marrón intenso y cálido; en el centro una copa de vidrio macizo, llamada römer, llena de líquido hasta la mitad; a la izquierda, un jarro de estaño de un color gris plata con tapa y pitorro. Y en el estante donde están estos recipientes, dos pipas de loza y una hoja de papel con notas musicales y texto. Encima de todo lo anterior, objetos metálicos que no pude identificar.
El elemento más fascinante era el fondo. Negro, profundo como un precipicio y a la vez plano como un espejo, tangible y a punto de perderse en las perspectivas del infinito. La tapa transparente de un abismo. "



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