Ismene (fragmento)Yannis Ritsos

Ismene (fragmento)

"Un joven oficial de la guardia había solicitado ser recibido por la Señora de la casa. Su padre había trabajado desde niño en sus tierras y se había vuelto como de la familia. Ahora, ya viejo y enfermo, envía a su hijo con una cesta de fruta y una maceta de albahaca, para que transmita sus respetos y se despida de su parte de la última descendiente de la enorme familia exterminada. La audiencia le fue concedida. El joven oficial, con un ceñido uniforme, robusto, de buen ver, con la abierta cordialidad griega propia de su origen campesino, pero también con una patente sensualidad—cultivada sin duda por el contacto con la gente de la ciudad y por la ociosidad de los cuarteles— parece particularmente conmovido, halagado y casi eróticamente perturbado frente a la cordial Señora de la casa, pintada en exceso y encorsetada que, sin embargo, conserva el vago encanto de una belleza ahora ya lejana, desvanecida. Con torpeza deposita en el suelo la cesta y la maceta como si hiciera algo indebido y transmite el mensaje de su padre. Ella le ofrece una silla frente a la ventana. Le pregunta por la salud de su padre, por sus tierras. Él habla interminablemente de la vida en los campos, de las co­sechas, de los árboles, los ríos, los caballos y las vacas.
Ella, aunque distraída, muestra un exagerado interés por todo, mientras observa aquellas fuertes manos incómodamente colocadas sobre las rodillas. Hermoso crepúsculo de primavera. Por la ventana abierta entra la luz, pálida y sonrosada. Más tarde adquiere tintes naranjas, violetas, lilas, hasta volverse profundamente azul. Desde el jardín llegan los trinos de los pájaros. De tanto en tanto algún reflejo de las pesadas joyas que ella lleva puestas va a dar a los muebles, al espejo grande, a las ventanas o al rostro del joven. De pronto, él guarda silencio. La noche está a punto de caer. Una inexplicable quietud y expectación. Quizá por eso ella comienza a hablar, como para llenar aquel vacío o evitar la irrupción de algo indelicado y, sin embargo, ineludible. "



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