La piedra lunar (fragmento)Wilkie Collins

La piedra lunar (fragmento)

"En la primera parte de Robinson Crusoe, en la página ciento veintinueve, está escrito: "Entonces vi, aunque demasiado tarde, la sinrazón de comenzar un trabajo antes de calcular el coste y antes de juzgar con equidadd si disponía de suficiente fuerza para perpetrarlo." Ayer mismo, abrí mi Robinson Crusoe por esa página. Sólo que esta mañana (veinte de mayo de mil ochoscientos cincuenta), vino el sobrino de mi esposa, el señor Franklin Blake, y mantuvo una breve conversación conmigo: "Betteredge, dijo el Sr. Franklin, he estado tratando algunos asuntos de familia con el abogado, y, entre otras cosas, hemos estado hablando de la pérdida del diamente indio en casa de mi tía, en Yorkshire, hace dos años. El Sr. Bruff piensa, como yo pienso, que toda la historia debería ser consignada por escrito y cuanto antes mejor." No percibí su intención, sin embargo, y pensando que siempre es deseable, en aras de la paz y la tranquilidad, adecuarse al parecer del abogado, dije que pensaba lo mismo. El Sr. Franklin continuó. "En este asunto del diamente, dijo, gente inocente de impecable carácter ha sufrido el hecho de estar bajo sospecha, como usted sabe. El recuerdo de que, en lo sucesivo, los inocentes puedan sufrir a falta de un registro de los hechos acaecidos al que se pueda apelar disipa cualquier duda en torno a que esta extraña historia familiar debe ser contada. Y creo que, Betteredge, el Sr. Bruff y yo hemos acertado al plantearnos contarlo."
Sin duda, esto era muy satisfactorio para ambos, pero yo seguía hasta ahora sin saber mi rol.
"Tenemos ciertos eventos que relatar, prosiguió el Sr. Franklin y son necesarias personas capaces de referirlos. A partir de esta simple premisa, la idea es que todos debemos escribir la historia de la Piedra Lunar en torno a nuestra propia experiencia personal y no más allá. Deberíamos comenzar por mostrar cómo el diamante cayó en manos de mi tío Herncastle, desde que servía en la India hace ya unos cincuenta años. Ya dispongo de esta nota introductoria en base a un documento antiguo de la familia, relacionado con datos aportados por un testigo ocular. El siguiente paso sería referir cómo el diamante terminó en casa de mi tía, en Yorkshire, hace dos años y cómo llegó a perderse poco más de doce horas después. Nadie sabe tanto como usted sobre el particular, Betteredge, acerca de lo que sucedía en la casa en ese momento. Así que usted debe tomar su pluma y comenzar a escribir la historia. "



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