El espíritu de mi padre (fragmento)Max Dauthendey

El espíritu de mi padre (fragmento)

"Hoy visité la tumba de mi padre.
Visitaba nuestra tumba familiar, en la que están enterrados mis padres, tratando de convencerme de que el jardinero cumplía con su deber. Compraba algunas flores en una floristería cercana al cementerio y dejaba que el jardinero las arreglara al efecto. Cuando éste no se hallaba presente, me entretenía leyendo las fechas de los días de nacimiento y muerte de las placa de mármol negro.
Mi padre nació en 1819 y murió en 1896. Así es que lleva casi un siglo sepultado bajo la hiedra. La tierra sólo contiene un lugar efímero para el corazón, los ojos y los pensamientos, de manera similar al espacio de millones de kilómetros de distancia con el sol, si bien por la noche pueden contemplarse las estrellas.
Pero mi corazón, mis ojos y mis pensamientos, no son capaces de concebir las cifras mortuorias que distan a pocos pies de esta misma tierra. Mi muerte, sin duda, descenderá conmigo a la tumba y vendrá conmigo lejos del sepulcro. Mi mirada se detiene sobre el camino que reviste la larga fila de tumbas laterales y presiento que los muertos se han levantado de cada una de sus tumbas reverenciando su propio duelo.
El flujo de los recuerdos a menudo engloba innumerables reinos y regiones. En letras de oro pude leer en nuestra tumba, San Petersburgo 11 de mayo de 1837. Efectivamente, mi madre nació cuando el sol brillaba sobre la cúpula dorada de la catedral de San Isaac y los últimos témpanos de hielo recorrían el lago Ladoga hasta el Mar Báltico. Era hija de unos colonos alemanes que llegaron en la época de Pedro el Grande desde el sur de Alemania, de Hanau, y se establecieron en San Petersburgo. La profesión de estos inmigrantes era la de constructores de órganos. Conocí esta historia la primera vez que estuve en San Petersburgo en 1889, un domingo, en la iglesia holandesa donde sonaba el órgano que había sido construido por mi bisabuelo con sus propias manos.
La familia de mi madre era muy religiosa. Todos sus miembros pertenecían la comunidad piadosa de Moravia. La única herencia que conservo de mi familia es una Biblia en la que está inscrita la fecha de 1796. "



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