El retrato de Cervantes (fragmento)Alejandro Pidal y Mon

El retrato de Cervantes (fragmento)

"Era en el taller de la Fototipia de Hauser donde se verificó, por sorpresa, la codiciada entrevista, y nunca jamás olvidaré las emociones de mi espíritu en los momentos solemnes de aquella nebulosa mañana en que sentía gravitar sobre mi palabra y mi acción el peso tremendo de una responsabilidad que podía ser histórica para mi nombre si me dejaba seducir por el encanto de la ilusión o me dejaba amedrentar por el pavor del ridículo que se me enseñaba detrás de una falsificación inteligente con aires gozosos de un entusiasmo infantil y de una ligera precipitación sin racional fundamento.
Porque llevar sobre débiles hombros la grave carga de la representación de una institución venerable que encierra en su Historia contemporánea casi todas las glorias de la literatura nacional desde Rivas, Lista y Bretón, desde Balmes y Valdegamas hasta Tamayo y Zorrilla, hasta Cánovas y Castelar y Fray Zeferino González, sin contar las de más atrás, como el insigne Jovellanos, y esto en el instante crítico y verdaderamente supremo de conquistar o perder para el dominio de la Patria nada menos que la imagen fiel, auténtica y tradicional, y por desgracia pérdida, del Genio insuperable, español, asombro y envidia de los humanos, personificación y honra de nuestras letras y augusto y acatado Monarca de nuestra Lengua Nacional, la lengua de nuestras gestas, de nuestros códigos y nuestras crónicas, y de nuestro teatro nacional y de nuestro popular romancero; la lengua con que hablaban con Dios los angélicos místicos españoles y con los reyes vencidos nuestro invencible Emperador; la lengua que hoy hablan cincuenta millones de hijos de España, españoles y americanos, sentados en todas las orillas del mar que baña con sus ondas dos Mundos, ¡ah! os lo confieso, era tremendo para mí, colocado ante el dilema del escarnio por un engaño, siempre por engaño ridículo, o de la torpeza irremediable de malograr la ocasión de fijar para siempre en España, bajo el dosel blasonado con los colores de la Patria, la imagen viva, fiel, del nobilísimo semblante del gran ingenio español, inspirado autor del Quijote, regocijo de la Humanidad y gloria inmarcesible de España. "



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