La pasión según Satán (fragmento)Jacques Sadoul

La pasión según Satán (fragmento)

"Lodaus no pronunció una palabra más, fue a situarse frente a la bola de cristal y se puso a mirarla fijamente sin procurar que apareciera ninguna visión. Allí permaneció hasta la noche, inmóvil. Sólo muy pasada la medianoche consintió en ir a descansar un poco.
Al día siguiente, al alba, el señor del castillo se vistió con un traje de seda negra, colocó sobre su cabeza una tiara de plomo y deslizó por sus brazos tres brazaletes del mismo metal e incrustados de ónix, zafiros y perlas negras. En su dedo puso un anillo de plomo con una piedra engastada sobre la cual había grabada finamente una serpiente enroscada. A continuación cogió un pentáculo sobre el que inscribió los nombres de los cuatro demonios que presidirían la operación: Anazachia, Omliel, Arankial y Anachiel. Acabados estos preliminares emprendió la preparación de un polvo para sahumar compuesto de óxido de cobre, creta, clorato y azufre. Luego confeccionó un haz de varillas: una de sauce, las otras de oro, plata, cobre, hierro, estaño, plomo y amalgama de mercurio, es decir los metales correspondientes a los siete planetas astrológicos. De su cintura colgaba un cuchillo cuya hoja él mismo había templado en el agua filosofal, y el mango estaba tallado en un trozo de ciprés cortado bajo una luna creciente.
Así equipado, Lodaus hizo señas a Ai-d´Moloch para que le siguiera y subió al primer piso de la mansión, a una habitación vacía cuya única ornamentación consistía en un gran tapiz que representaba el vuelo de un cisne. Allí era donde por lo general se entregaba a las evocaciones, pues el particular dibujo del tapiz le permitía captar más fácilmente los espíritus del más allá. Tras haber realizado las sahumaduras prescritas y colocado las varillas según la tradición, con una sanguina trazó un triángulo sobre el suelo de la habitación y colocó un cirio en cada una de sus puntas, después escribió con tiza el nombre de Yalthar el Héroe. Entonces penetró en el triángulo y comenzó el conjuro.
—Astaroth, amo de los espíritus rebeldes, te ruego que me seas favorable y que hagas de manera que Josette Rueil, hoy difunta, se me aparezca bajo forma humana, con fuerza y sin mal olor. Actúa prontamente tal como te lo ordeno, si no yo sabré castigarte en este mundo o en cualquier otro. Yo, Joachim Lodaus, El Amo, te exijo, oh Astaroth, que hagas aparecer a esa mortal ante mis ojos en este mismo instante. Luego se calló y observó atentamente los motivos del tapiz que colgaba frente a él. Varios minutos transcurrieron sin que nada ocurriera y Lodaus lanzó una mirada impaciente al Maestro gato que, desde el fondo del cuarto, también miraba el vuelo del cisne. A medida que pasaba el tiempo su impaciencia llegaba al límite. "



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