Los papeles de Casa Velha (fragmento)Joaquim Maria Machado de Assis

Los papeles de Casa Velha (fragmento)

"La casa, cuya ubicación y dirección no es preciso mencionar, era conocida en el pueblo con el nombre de Casa Velha. Y sin duda lo era: databa de finales del siglo XVIII. Era una edificación sólida e imponente, de gusto austero, carente de adornos. Conocía su fachada desde que era niño, la extensa galería frontal, los dos amplios portones uno especial para la familia y las visitas, y el otro destinado al servicio, a las cargas que iban y venían, a las siegas y al ganado que salía a pastar.
Aparte de esas dos entradas había, en el lado opuesto, donde estaba la capilla, un camino habitualmente usado por las gentes de los alrededores para asistir a la misa de los domingos o rezar la letanía de los sábados.
Fue justamente por ese camino que llegamos a la casa, pocos minutos después de las siete de la tarde. Entramos a la capilla precedidos por un rayo de sol que retozaba en el azulejo de la pared interior, donde se representaban distintas escenas de las Escrituras. Era una capilla pequeña, pero muy bien conservada. Al lado izquierdo y debajo del altar, se hallaba la tribuna destinada exclusivamente a la dueña de la casa y a las señoras de la familia o las invitadas, quienes accedían al lugar por el interior. Los hombres, los criados y vecinos ocupaban el cuerpo de la iglesia. El Padre Mascarenhas me lo explicó todo y me hizo notar los candelabros de plata, los finos e inmaculados manteles, el suelo en el que no se veía ni siquiera una brizna de paja.
—Todos los paramentos son así —concluyó—. ¿Y qué me dice de este confesionario?
Será pequeño pero es un verdadero primor.
No había coro ni órgano. Ya dije que la capilla era pequeña. En ciertos días la concurrencia era tal que los fieles acudían a arrodillarse hasta el umbral de la puerta principal de la iglesia.
Mascarenhas me enseñó la tumba, justo al lado izquierdo de la capilla, donde estaba sepultado el ex ministro. Lo había conocido hacia 1831, y me contó algunos detalles interesantes. Me habló también de la piedad y la tristeza de la viuda, de la veneración que sentía por la memoria de su marido, de los objetos personales que ella atesoraba como verdaderas reliquias, de las frecuentes alusiones a él en cualquier conversación. "



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