Goethe se muere (fragmento)Thomas Bernhard

Goethe se muere (fragmento)

"Riemer, había hablado en los tres últimos días varias veces con Goethe, dos en presencia de Kräuter, al que, al parecer, Goethe había encarecido que permaneciera con él constantemente y hasta su último instante, pero una vez sin embargo solo, porque Kräuter, sin duda debido a un súbito malestar a consecuencia de la entrada de Riemer en la habitación de Goethe, había abandonado a éste precipitadamente, con lo que Goethe en seguida, como en los viejos tiempos, había hablado con Riemer de El dudar y el no dudar, exactamente como en aquellos primeros días de marzo en los que, según Riemer, Goethe había vuelto una y otra vez sobre ese tema, una y otra vez, y una y otra vez con la mayor viveza, después de, según Riemer, haberse ocupado a finales de febrero casi exclusivamente y al mismo tiempo como ejercicio matutino cotidiano con Riemer, por consiguiente sin Kräuter y por consiguiente sin aquella persona que acechaba la muerte de Goethe, calificada una y otra vez por Riemer de anti espíritu, del Tractatus logico-philosophicus y después de haber calificado el pensamiento de Wittgenstein, en general, de a la vez el más próximo al suyo y de sucesor del suyo; ya que el suyo, precisamente cuando se había tratado de decidir entre lo que Goethe había tenido que admitir y reconocer durante toda su vida como aquí y durante toda su vida como allá, había quedado en definitiva cubierto, si es que no totalmente oculto por el pensamiento de Wittgenstein. Goethe, al parecer, se había excitado tanto con el tiempo con ese pensamiento, que conminó a Kräuter a que hiciera venir a Wittgenstein, que, costase lo que costase, lo trajera de inglaterra a Weimar, por todos los medios y tan pronto como fuera posible, y efectivamente, Kräuter había podido convencer a Wittgenstein para que visitara a Goethe, de forma curiosa, precisamente ese día veintidós; Goethe había tenido ya a finales de febrero la idea de invitar a Wittgenstein a Weimar, según Riemer ahora, y no sólo a primeros de marzo, como afirmaba Kräuter, y había sido Kräuter quien había sabido por Eckermann que Eckermann había querido evitar por todos los medios el viaje de Wittgenstein a Weimar, a casa de Goethe; Eckermann había contado a Goethe cosas tan desvergonzadas sobre Wittgenstein, según Kräuter, que Goethe, entonces todavía en plena posesión de sus fuerzas y, como es natural, también de las físicas y diariamente todavía en condiciones de ir a la ciudad, es decir, de dejar por completo el Frauenplan para ir hasta cerca de la casa de Wieland, pasando por la casa de Schiller, según Riemer, que Goethe prohibió a Eckermann decir nada más sobre Wittgenstein, ese hombre digno del mayor respeto. "


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