El templo del alba (fragmento)Yukio Mishima

El templo del alba (fragmento)

"A partir de aquel punto se encendió en el corazón del rey Milinda un fervoroso deseo de aprender y pertinazmente planteó pregunta tras pregunta concernientes al samsara y la transmigración. El rey acosó al anciano con la investigación en espiral del diálogo griego, pidiéndole una prueba del altruismo del budismo e inquiriendo por qué pasan a través del samsara aquellos hombres que no poseen "yo" y respecto de la esencia que está sometida a la ley del samsara. Porque si el samsara tiene lugar a través de una secuencia de causas y efectos-una buena causa produce como premio un buen efecto, una mala causa otro malo- entonces tiene que existir una sustancia primera y eterna responsable de las acciones causales. Pero el atman, que fue reconocido como tal en los días de los Upanishads, había sido categóricamente rechazado en las enseñanzas del Abhidharma que caracterizaron a la escuela a la que pertenecía Nagasena. Por obra de esta doctrina y de su ignorancia del complejo sistema de Sólo Conciencia que se desarrolló más tarde, Nagasena se limitó a replicar:
-En el samsara no hay lugar para la esencia.
Pero Honda advirtió una belleza indescriptible en la parábola que Nagasena empleó para explicar el samsara y la transmigración, la de una bujía sagrada cuya llama no es igual en el ocaso, a medianoche y al alba y, sin embargo, tampoco es diferente porque el mismo pábilo continúa ardiendo a lo largo de la noche. La existencia kármica de un individuo no es existencia sustantiva sino tan sólo una sucesión de fenómenos semejantes a los de la llama. "



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