Uniones (fragmento)Robert Musil

Uniones (fragmento)

"En aquellas salas había sosiego; si se ponía a mirar desde el sitio que ocupase el campo abierto a través de los arcos sombríos y profundos, aquello le parecía estar lejos, difuminado, velado como con una grisácea luz nevosa. Y luego, las personas aparecían singularmente corpóreas, impetuosas y pesando sobre siluetas bien marcadas. Habló con ellos sólo sobre las cosas más impersonales y no oyó a su vez más que otras del mismo género, pero, a veces, hasta eso era casi como una entrega de sí misma. Y quedaba maravillada, pues estos seres no le gustaban, en ninguno de ellos notó siquiera un detalle que la atrajera, propiamente, todos y cada uno de ellos la repelían por las cualidades de su nivel de vida inferior; y, con todo, sentía en ellos al hombre, el otro sexo, con una claridad que le parecía no haber vivido antes nunca o, por lo menos, olvidada hacía ya mucho tiempo. Se dio cuenta de que era la impresión de su rostro, sublimada en la penumbra, aquello tan pesadamente ordinario y, sin embargo, tan incomprensiblemente elevado por su fealdad, lo que flotaba incierto en torno a aquellos seres, como barrunto de gigantescos y groseros animales cavernícolas. Y, poco a poco, empezó a echar de ver, también aquí, aquella vieja sensación de desamparo que ella sentía una y otra vez desde que estaba sola, y comenzó a perseguirla en cada detalle una singular impresión de sumisión, en pequeños giros de la conversación, en la atención con que tenía que oírlos, incluso en el simple hecho de estar sentada allí y hablar. "


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