Mujeres (fragmento)Mihail Sebastian

Mujeres (fragmento)

"Stefan columpia la pierna por encima de la barra de la silla y busca por la hierba, sin calcetines como está, restos de humedad. Conoce él, hacia la izquierda, no lejos, junto a los arbustos, un sitio donde el rocío permanece largo rato, hasta el mediodía. Así. El cuerpo que arde somnoliento al sol y esta sensación de frío vegetal.
El lunes por la noche, cuando bajó al comedor de la pensión después de —apenas llegado de la estación tras un largo viaje— cambiarse rápidamente de camisa, la serbia parlanchina de la mesa del fondo dijo en voz alta, para todo el mundo: —Tiens, un nouveau jeune homme! Stefan le estuvo doblemente agradecido. Por nouveauy por jeune homme. Había sido viejo una semana antes, al salir de su último examen de médico residente. Viejo, no envejecido. El cansancio de las noches sin dormir, las mañanas de hospital, las largas tardes en la biblioteca, las dos horas de examen en una sala oscura ante un profesor sordo, la gruesa ropa de invierno, el cuello que le parecía sucio… Después, el nombre de este lago alpino que encontró por casualidad en una librería, en un mapa, el billete de tren comprado en la primera agencia de viajes, el recorrido por los grandes almacenes, un pulóver blanco, un pantalón gris de algodón, una camisa de verano, la partida como evasión. Un nouveau jeune homme. "



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