El jardín de los suplicios (fragmento)Octave Mirbeau

El jardín de los suplicios (fragmento)

"—Por lo demás —prosiguió—, el asesinato se cultiva suficientemente por sí mismo. Hablando propiamente, no es el resultado de tal o cual pasión, ni la forma patológica de la degeneración. Es un instinto vital que está en nosotros, que está en todos los seres organizados y los domina, como el instinto genésico. Ello es tan cierto que, la mayor parte del tiempo, esos dos instintos se combinan tan bien el uno con el otro, se confunden tan totalmente uno en el otro, que en cierto modo no forman más que un solo y único instinto, y no se sabe cuál de los dos nos impulsa a dar la vida y cuál a tomarla, cuál es el asesinato y cuál es el amor. He recibido las confidencias de un honorable asesino que mataba a las mujeres no para robarlas sino para violarlas. Su deporte consistía en que el espasmo de placer del uno concordara exactamente con el espasmo de muerte de la otra: «¡En aquellos momentos, me decía, yo me figuraba que era un Dios creando el mundo!. "


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