Anales (fragmento)Jerónimo Zurita

Anales (fragmento)

"Entraron ciento de caballo por una puerta de Valencia. Con esto el cerco se iba estrechando cada día y no cesaban de batir los trabucos y máquinas de nuestro campo; y muchas veces salían los moros a escaramuzar y hacían sus arremetidas contra la gente del ejército. Y aconteció un día que desampararon los moros la puerta de la Jerea y entraron por ella de los nuestros más de ciento de caballo y murieron a la entrada quince moros. Los franceses de la compañía del arzobispo de Narbona como no eran muy prácticos en la guerra de los moros ni en sus escaramuzas iban siguiendo el alcance acercándose mucho a la ciudad; y revolviendo sobre ellos los moros, hirieron y mataron algunos.
El rey fue herido de una saeta. Después de esto sucedió en otra escaramuza que un día salió el rey por hacer recoger a los suyos, y deteniéndose para reconocer la gente que estaba de fuera de la ciudad, fue herido de una saeta junto a la frente, pero no pasó tanto la armadura de la cabeza que la herida fuese peligrosa, aunque estuvo cinco días retirado por causa que se le hizo gran hinchazón en el rostro y no podía ver de un ojo; pero a cabo de este tiempo salió para dar ánimo a los suyos.
El grande esfuerzo, ánimo y valor del rey, y las cosas que emprendía por su persona. Era este príncipe de tan gran corazón y de ánimo tan valeroso y denodado que no se contentaba con hacer el oficio de muy buen capitán, pero en todo ponía las manos como cualquier soldado; y muchas veces le acaecía a los rebatos vestirse el perpunte sobre la camisa y acudir de los primeros con sola su espada, que según en su historia se escribe fue muy preciada en aquellos tiempos y la tenía por venturosa, y se la enviaron de Monzón y la llamaron Tizona. "



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