Si nada más ayuda, lee a Clarice (fragmento)José Eduardo Agualusa

Si nada más ayuda, lee a Clarice (fragmento)

"Tengo miedo de conectar el televisor y, como el que va al metro en la hora punta, sentir mi inteligencia magullada, ya sea por descuido o por malicia... "Lo siento, no fue mi intención". Acurrucada en un rincón de la habitación, enciendo la tele, haciendo como que no estoy allí, pero si me tropiezo con algún individuo de aspecto brutal, me dirijo a ella de inmediato.
Entonces, cierro los ojos y sueño con un pez. Un viejo pescador de Pernambuco me enseñó cómo hacerlo. Yo estaba sentada en la playa de Itamaracá con un bloc de papel sobre mis rodillas, terminando el esbozo de una acuarela. Él vino tras de mí y me miró por un instante.
-¿Por qué haces eso?-preguntó. El mar no cabe ahí.
Se sentó a mi lado. Me dijo que a veces, cuando se despertaba, sentía en el lado izquierdo de su pecho el dolor de la humanidad. Entonces se veía impelido a pasear por la playa, tumbarse en la arena, y soñar con un pez.
-Seguro que conoces a Clarice. Ella me inició.
En ese momento yo no entendía de qué estaba hablando. Había empezado a soñar con peces pequeños, peces muy rudimentarios, siguiendo un rápido guión, algo así como la estela de una luz intermitente en el aire, pero con el tiempo, a medida que desarrollaba su técnica, llegó a soñar con meros negros e incluso con el gran pez espada. Su ambición consistía en poder soñar un día con una ballena. Una ballena azul. "



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