Ogoa (fragmento), de Cuentos africanosHenri Gougaud

Ogoa (fragmento), de Cuentos africanos

"Entre las personas que Woyengi creó había dos mujeres casi hermanas por lo amigas que eran. Una había deseado hijos fuertes y ricos. La otra no había querido nada de lo que hace la felicidad corriente de las mujeres, sino que había pedido grandes poderes mágicos. Su nombre era Ogoa. Las dos muchachas crecieron en la misma aldea y en el mismo callejón. Después una de ellas tuvo un hijo, dos hijas y otro hijo. Ogoa fue una buena madrina para ellos. Se había hecho célebre y famosa. Sabía curar, sabía matar, entendía el lenguaje completo de los animales y leía los pensamientos de la gente, incluso lejana. Sin embargo, estaba triste. Quería a sus ahijados, se ocupaba de ellos, pero le hubiera gustado tener hijos propios.
Ahora bien, no los tenía y eso le causaba pesar en su corazón.
Entonces decidió volver junto a Woyengi para que la creara de nuevo y cambiara su destino. Metió en un saco sus secretos, sus poderes, sus magias invencibles, y un día se fue camino adelante. Viajó largo tiempo, atravesó la sabana, llegó al bosque y se adentró decidida entre las zarzas y los matorrales. Sobre este país frondoso reinaba un poderoso rey: Isembi, el hombre verde. "



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