Eustace y Hilda (fragmento)L.P. Hartley

Eustace y Hilda (fragmento)

"Una vez más se entremezclaron los gritos estridentes de Hilda con el rugiente murmullo del mar.
¡Eustace, Eustace! ¡Ven aquí! ¡El castillo de arena se está rompiendo! ¡Es culpa tuya! ¡No remendaste tu lado!
Aquí hubo otra complicación. ¿Debería quizás evitar acudir en ayuda de Hilda y dejar que el castillo se desmoronara? Era verdad que había descuidado negligentemente su lado, principalmente al comprobar que ella apenas cargaba con la parte que le correspondía. Era cierto que era una chica, pero era mayor que él y debía de haber actuado con honestidad por su propio bien y encima le había dicho a menudo que tratara de no fatigarse demasiado. Se apoyó en la pala de madera y miró dubitativamente alrededor. Vio a Hilda señalándole con su pala de hierro. Unos celos antiguos invadieron su corazón. ¿Por qué debía tener ella una pala de hierro? Trató de fijar su mente en la anémona. La cola del camarón era todavía visible, retorciéndose débilmente. El horror ante la difícil situación se impuso sobre cualquier otra consideración. Se preparó para afrontar la situación. ¿Pero cómo? Si se metía en el agua, se le empaparían los calcetines, lo cual sería terrible. Si se encaramaba a una roca, podría caerse y mojarse por entero, lo cual sería sin duda peor. No había nada que pudiera hacer. "



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