Las puertas del paraíso (fragmento)Jerzy Andrzejewski

Las puertas del paraíso (fragmento)

"Tenía poco más o menos tu edad, posiblemente un poco más, cuando comencé a realizar el sueño de mi infancia, cuando el más querido de mis sueños comenzó a tomar vida, todos los días, primero a medida que atravesábamos los países extranjeros en dirección al oriente, después mientras bogábamos en las galeras de los venecianos por los mares orientales, me acercaba a la tumba de Jesús que esperaba de nosotros su liberación, no sabía entonces, ni siquiera en esa noche de primavera, cuando vestidos con el manto blanco de los cruzados, nosotros, caballeros de Cristo, llegamos a los muros potentes y a los bastiones de Constantinopla, en lugar de dirigirnos a los muros de Jerusalén, y asaltamos una ciudad cristiana, llevando dentro de sus muros la violencia, el fuego y la destrucción, en vez de asaltar los muros y bastiones de Jerusalén, aún aquella noche terrible de perjurio en que triunfó nuestra sed de conquista y de rapiña, aún perdida aquella noche en que Cristo fue traicionado, mientras iba al asalto como los otros caballeros, no sabía que iba a privarme hasta el último aliento de esa meta suprema y única de mi vida y que sin ganar nada lo había perdido todo, aquella noche mis manos, hasta entonces inocentes, cesaron de serlo, contaminadas con la sangre que habían derramado, pero antes de que aquella infame noche de traición terminase, aquella noche de perjurio y de crímenes, iluminada sólo por los incendios, colmada de gritos de mujeres y lamentos de moribundos, antes de que las luces del alba se levantasen sobre aquel abismo de iniquidad y de sufrimientos, yo había finalmente comprendido que no era con la infracción de las leyes humanas y divinas, no con la sangre inocente empapando nuestras espadas, no mientras en el corazón abrigásemos deseos oscuros e inconfesables, sino que sólo los armados de inocencia y puros de corazón podrían alcanzar las puertas de Jerusalén para verlas abrirse frente a quienes son más próximos a Cristo, sepultado en su tumba solitaria. "


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