Hielo (fragmento)Jacek Dukaj

Hielo (fragmento)

"El catorce de julio de 1924, cuando los chinovniks del Ministerio de Invierno llegaron a mí, justo en la noche de ese aciago día, en vísperas de la Sibiriade, empecé a sospechar que realmente no existía.
Me envolví en mi edredón, bajo tres mantas y una vieja gabardina. Llevaba unos calzoncillos de pierna y un jersey de lana y calcetines gruesos-sólo mis pies sobresalían de debajo del edredón y las sábanas. Finalmente, descongelado, después de más de una docena de horas de sueño, acurrucado casi como una pelota, con la cabeza gacha bajo la funda de la almohada gruesa, los sonidos me llegaban suaves, como hormigas que se abrieran paso lentamente a través de mi sueño y a través de la almohada, milímetro a milímetro, palabra por palabra:
-Señor Venedikt Yeroslavsky.
-Él.
-¿Dormido?
-Está dormido, Iván Ivánovich.
Convergían dos voces sobre mí, la primera profunda y ronca; la segunda, suave y melodiosa. Incluso antes de que levantara la manta y alzara mis párpados, ya podía verlos, inclinados sobre mí, uno del lado de mi cabeza y otro cerca de mis pies, mis ángeles zaristas.
-Hemos despertado al Maestro Benedikt-declaró Iván toda vez que observó el movimiento delator de mis párpados. Bernatova, la obediente casera, salió de la cámara.
Iván dispuso un taburete y se sentó, levantó las rodillas, llevaba un sombrero de ala corta, un bombín de color negro. Un collar blanco como la nieve bajo el sol del mediodía deslumbró mis ojos y permanecí ciego durante un instante.
-Por favor, permita que nos sentemos, Venedikt Filipovich.
Ellos mismos se otorgaron libremente el permiso. Tiraron del edredón, dejando al descubierto mis pies. Me levanté y al hacerlo sentí mucho frío en mi espalda. Me estremecí, despierto. "



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