Vamos a contar mentiras (fragmento)Alfonso Paso

Vamos a contar mentiras (fragmento)

"Julia: Cree lo que quieras, Carlos, pero no sé que sería de mí si no mintiera. Tú estás en tu despacho, con tus libros y tus pleitos. Ves asesinos o señores que han firmado una letra. Charlas, te interesas por algo. Te suceden cosas. A mí no me ocurre nada. Nunca me ocurrió nada. He sido una niña que no tuvo el sarampión ni la tosferina. ¡Nada! y a veces es desesperante. La otra criada al menos era más habladora, más expresiva. Esta es tan decente... y las personas decentes o tienen poco que contar o se lo callan.
Carlos: En resumen, mientes porque te aburres.
Julia: No es eso exactamente.
Carlos:¡Ah, sí, sí lo es! Y yo me pregunto si coges ese maldito teléfono para contar un serial sobre mí a tu madre, ¿por qué no la llamas para tomar café o ir de compras?
Julia: Tomar café no es nada del otro mundo.
Carlos:¡Diablos!
Lorenzo: Cálmate, Julia. Yo te entiendo. Cuando inventas una historia es porque necesitas que ocurra algo desacostumbrado. Por ejemplo, no concibes que yo bese en General Oraa, esquina a Serrano a una chica que se llama Elena. No; tiene que ser sueca, campeona de natación y en Aranjuez.
Julia: Eso.
Lorenzo: Bueno, Carlos; a lo que tiene tu mujer se le llama concepto dramático de la existencia.
Carlos: A lo que tiene mi mujer se le llama una cosa que en atención a la fecha no digo.
Lorenzo: No seas paleto. Lo he leído yo. Hay seres que no se contentan con que todo ocurra normalmente e introducen en su vida el elemento dramático. No les basta un beso de cariño. El beso ha de ser de reconciliación.
Julia: Algo parecido.
Carlos: Pero si no se ha reñido.
Julia: Se busca el elemento dramático y se riñe.
Carlos: Oye... tú has oído que el conde de Surma tenía una divisa en su escudo: "Indiferente y hacia el cielo". Que Inglaterra tiene otra: "Dios y mi derecho". Bueno, pues la divisa de Julia es esa canción. "Ahora que estamos tranquilos, vamos a contar mentiras". Sí. Vamos a contar mentiras para intranquilizar a todo el mundo y lograr que riña el yerno con la suegra o que estalle la tercera guerra mundial... Ni el menor reparo moral. Señor... ¿a qué mujer se le ocurrió inventar una historia y poner unos pantalones en una butaca. Di...? "



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