La Sigea (fragmento)Carolina Coronado

La Sigea (fragmento)

"Se despojó del traje de ceremonia, y se puso a escribir sobre la influencia de la escultura en los sentidos: Buscó en sus libros las noticias de los mejores escultores y se ensañó con Praxiteles.
Un trozo de este libro debe existir entre los manuscritos de la autora, que dice lo siguiente; traducido del latín:
"La influencia de la escultura es muchas veces perniciosa al desarrollo de las buenas pasiones. La juventud se fija más en las formas de una estatua que en el estudio del arte; y atribuyo en gran manera el relajamiento de la sociedad griega a la profusión de hermosas estatuas que adornaban sus plazas y sus paseos. Es cierto que este arte puede servir en beneficio de la filosofía y de la religión, inspirando a la escultura la fisonomía de personajes históricos o de imágenes piadosas; pero los mejores pintores se han dedicado principalmente a copiar la belleza. ¡Esas Venus, esas Venus son el cebo del sensualismo, y Praxiteles la perdición de la juventud! ¿Por qué no dar al arte la severa expresión de la virtud, aunque no tengan las formas esa perfecta armonía? ¡Ah! ¡La belleza! ¡Siempre la belleza de las formas. Siempre la forma, nunca la esencia...!"
Se detuvo la escritora al llegar aquí, agitada por una austera indignación, y levantando la cabeza, con la pluma en la mano, se vio retratada por la pequeña cornucopia que tenía enfrente. ¡Original, por cierto, era el contraste que ofrecía lo que acababa de escribir, y la imagen que se reproducía en el cristal. Cuando estaba tronando contra la hermosura se veía ella más hermosa que nunca por el carmín que cubría su rostro y por el noble fuego que animaba sus ojos. La sectaría de la escuela espiritualista se olvidaba de sí misma y combatía su propio mérito por sacar ventaja en su doctrina. Se hallaba tan superior a las pasiones que proscribía toda emoción de los sentidos con una severidad digna del filósofo más austero. "



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