Las gracias de la niñez y los placeres del amor maternal (fragmento)Louis-François Jauffret

Las gracias de la niñez y los placeres del amor maternal (fragmento)

"¡No huyas de mí, hermoso niño! ¡No desampares este prado, donde con pie ligero pisas la yerba que nace! ¡No aleje mi presencia la sonrisa de tus graciosos labios! Disgustado de los hombres, huyo de ellos, y vengo a cultivar tu corazón, y a jugar contigo sobre esta verde yerba. ¿Ves cómo mi semblante está sereno e ingenuo como el tuyo, y las pasiones borrascosas no han turbado todavía su serenidad? ¡Hermoso niño, tú te rindes a mis palabras, y vienes hacia mí sonriéndote! ¿Quieres reposar bajo estos pequeños álamos, y bajo su sombra tejeremos una guirnalda de margaritas y escabiosas? ¿Quieres jugar a lo largo de este arroyuelo, y veremos sobre los tallos de los juncos que adornan sus riberas balancearse los lindos y pequeños insectos con alas de gasa de oro y azul? ¿Quieres perseguir esta pequeña mariposa azulada, que vuela de flor en flor al paso de su capricho? ¿Quieres coger el tallo de esta planta seca, y soplar el ligero copete que la corona?... ¡Ah! ¡Qué dicha tan pura siento a tu lado! ¡Qué dulce es el respirar el aire que respira la inocencia! Descarriados los hombres por la ambición pisan con sus pies el candor, y se atormentan muchas veces para mejor ser engañados. ¡Amable niño! no parece sino que junto a ti vuelvo a ver la edad de oro: cuando tú te sonríes, tu risa no es impostura; y cuando para mostrarme tu alegría me pides un beso, sé que tu inocente boca no se prepara a calumniarme: seamos amigos; yo para agradarte me divertiré con tus juegos, y tu amor hará para mí la naturaleza más hermosa. "


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