Bartleby el escribiente (fragmento)Herman Melville

Bartleby el escribiente (fragmento)

"In primis, soy un hombre a quien desde su juventud le ha invadido una profunda convicción, la de que la mejor forma de vida es la más sencilla. Por eso, aunque pertenezco a una profesión que ha sido de siempre muy activa y excitante, llegando incluso a cundir el pánico en ocasiones, no obstante, yo no había vivido nunca nada parecido; nada que pudiera invadir mi tranquilidad. Yo soy uno de esos abogados en absoluto ambiciosos, de esos que nunca se dirigen a un jurado o que, en modo alguno, provocan un elogio público, sino que en la serena tranquilidad de una cómoda guarida, saco adelante un cómodo negocio entre préstamos, hipotecas y títulos de propiedad de gente rica. Todos los que me conocen, me consideran un hombre excepcionalmente sensato. El difunto John Jacob Astor, un personaje poco dado al entusiasmo poético, no dudó en decir que mi primera y gran cualidad era la prudencia, y la segunda el método. No lo digo por vanidad; tan solo quiero dejar constancia de que si no me quedé sin empleo en el ámbito de mi profesión fue gracias al difunto John Jacob Astor, nombre, lo admito, que me encanta repetir, pues tiene una musicalidad redondeada y orbicular que suena a lingotes de oro y plata. Me tomaré la libertad de añadir que la buena opinión del difunto John Jacob Astor no me resultaba indiferente. En la etapa anterior al momento en que comienza esta breve historia, mi trabajo se había visto incrementado notablemente. Me habían asignado la antigua oficina, inexistente ahora en el estado de Nueva York, del Secretario del Tribunal de la Equidad. No era una oficina muy difícil de llevar, pero sí muy bien y gratamente remunerada. Yo me sulfuro en contadas ocasiones y en menos, incluso, me permito cóleras violentas ante injusticias o escándalos; pero ahora me van a permitir que muestre cierta impetuosidad y que proclame que la repentina y violenta supresión de la Oficina del Secretario del Tribunal de la Equidad, con la adopción de la nueva Constitución, fue en mi opinión un... decreto prematuro, en tanto en cuanto yo había contado con el usufructo de las ganancias para toda la vida y tan sólo me pude beneficiar durante unos pocos años —muy pocos—. Pero ése es otro asunto. "


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