Por senderos que la maleza oculta (fragmento)Knut Hamsun

Por senderos que la maleza oculta (fragmento)

"Doy vueltas por el recinto del hospital. Un viejo edificio en un cerro y otro más nuevo abajo —que realmente es el hospital—. Yo me alojo en el cerro y estoy solo, en el primer piso viven tres enfermeras. Por lo demás, no hay nadie más en la casa. Mientras camino voy observando. Por aquí se ven muchos robles grandes, pero también bastantes que fueron talados hace tiempo, y en los tocones ya solo crece una maleza que no llega a nada. Al oeste se ven muchas pequeñas granjas. El policía que me trajo aquí me dijo que no debía moverme «fuera de esta salita». Supuse que eso tampoco debía entenderse literalmente, pero quería ser un arrestado a prueba obediente y no me atreví a alejarme ni siquiera dos pasos. Por cierto, resulta curioso pensar que yo, que jamás había tenido nada que ver con la policía en ningún país, a pesar de lo mucho que había vagado por el mundo, y que había puesto el pie en cuatro de los cinco continentes, ahora, de muy mayor, estuviera arrestado. Bueno, si había de suceder, tenía que suceder ya, antes de que muriera.
Me paso los días holgazaneando. Las tres jóvenes enfermeras —en realidad alumnas— se turnan para subir la cuesta, traerme la comida, dar media vuelta y desaparecer.
¡Muchas gracias!, grito tras ellas. Esto resulta un poco solitario, pero estoy acostumbrado a la soledad, tampoco en casa me hablan, porque estoy sordo y pesado. Cuando acabo de comer, saco la bandeja con los platos vacíos al pasillo, donde ellas la recogen. "



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