Betsabé (fragmento)Torgny Lindgren

Betsabé (fragmento)

"Safán se llevó a dos hombres de la guardia real con él. Sabía que las mujeres desprecian a los muchachos. Si ella tenía un marido en casa, tal vez tendría que mandarlo matar; si tenía en casa un hombre al que amaba, seguro que lo tendría que matar. El rey es como un niño, pensó lleno de afección. Desborda de sentimientos. En su corazón hay demasiado calor y amor. Tiene treinta años más que yo; sin embargo, a veces siento como si fuese mi hijo. Esta atolondrada búsqueda de santidad.
Betsabé se peinó, se puso un jazmín en la sien, se colocó una cadena de oro en el cuello y se vistió con un velo y una túnica roja de lino. Safán y los dos guardias esperaron en la puerta. Les hizo esperar; ella, hizo esperar al rey David.
Finalmente salió. Ella se volvió hacia los hombres, llevaban cubiertos los poderosos hombros con láminas doradas, sus espadas colgaban como penes contras sus muslos.
¿Estoy hermosa?, preguntó ansiosa y sinceramente.
Eres aterradoramente hermosa, contestó Safán con su vocecilla infantil ridículamente chillona.
El rey estaba sentado en el taburete de marfil cuando llegaron ante él Safán y Betsabé; las cintas de cuero del asiento rechinaron cuando se movió.
La miró largamente, no sólo con voluptuosidad, sino también atemorizado o tal vez valorándola, igual que contempló a los filisteos antes de la batalla de Queilá; ella se había quitado el velo y lo había enrollado en torno a su mano derecha.
¿Cómo te llamas?, dijo al fin.
Se llama Betsabé, dijo Safán obsequiosamente. Su marido es Urías, el campeón. El hitita.
Despidió a los guardias con un gesto, quería estar solo con ella. Safán se quedó dos pasos detrás de Betsabé, vio que ella estaba temblando. "



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