No es país para viejos (fragmento)Cormac McCarthy

No es país para viejos (fragmento)

"Cuando salió de los carrizos por el otro extremo se detuvo a mirar atrás pero las cañas medían nueve metros de alto y no pudo ver nada. Río abajo había un banco de tierra y un grupo de chopos. Cuando llegó allí sus pies empezaban ya a ampollarse de caminar descalzo con las botas húmedas. Tenía el brazo hinchado y le dolía pero la hemorragia parecía haber cesado. Salió el sol en una gravera y se quitó las botas y se miró los talones en carne viva. No bien se hubo sentado la pierna empezó a dolerle otra vez. Desabrochó la pequeña funda de cuero que llevaba al cinto y sacó su navaja y luego se puso de pie y volvió a quitarse la camisa. Cortó las mangas a la altura del codo y se sentó y se envolvió los pies y se calzó las botas. Metió la navaja en su funda y presionó el cierre y cogió la pistola y se levantó a la escucha. Un pájaro. Un turpial. Nada.
Al dar la vuelta para ponerse en camino le llegó de lejos el ruido de la camioneta en la otra orilla. La buscó con la mirada pero no pudo verla. Pensó que a esas alturas los dos hombres habían cruzado el río y debían de estar detrás de él.
Avanzó entre los árboles. Los troncos entarquinados por las crecidas y las raíces enredadas entre las piedras. Volvió a quitarse las botas para no dejar huellas en la grava y escaló una larga cavidad pedregosa hacia la orilla meridional del cañón llevando las botas y las vendas y la pistola y vigilando dónde ponía los pies. El sol iluminaba el cañón y las piedras por las que había cruzado se secarían en cuestión de minutos. Al otro lado del río un halcón se alzó de los peñascos silbando flojo. Esperó. "



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