Memorias de una enana (fragmento)Walter de la Mare

Memorias de una enana (fragmento)

"Ya fuera porque mi madre se sentía tímida en relación a mí, o porque estimara que una atención vulgar sería perjudicial, el hecho es que rara vez me llevó lejos en el extranjero. De vez en cuando Pollie me llevaba hasta el pueblo a tomar el té con su madre, y una o dos veces me llevaron a los servicios religiosos. La última ocasión resultó toda una catástrofe, de modo que el experimento no se repitió. En cambio, generalmente celebrábamos un breve servicio de noche los domingos, en casa, cuando mi padre leía las lecciones como si fuera un minero profeta, tal como le dije a la señorita Fenne. Desde luego clavaba su mirada en los textos hasta que las palabras brillaban para mí como trozos de carbón. El resto de días de la semana era probable que se acercara más gente, por lo que permanecía habitualmente aislada. Un error, creo. Pero, afortunadamente, nuestra alta casa disponía de un encantador jardín, con un césped fino y algunas flores cultivadas, además de amplios haces de sombra. Si Kent es el jardín de Inglaterra, éste era el jardín de Kent. "


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