El rostro de Gógol (fragmento)Kjell Johansson

El rostro de Gógol (fragmento)

"En mi mano, la hoja se había transformado en un montón de pequeños fragmentos delicados. Algunos cayeron al suelo oscilando despacio, otros permanecieron pegados a la piel. Me quedé mirándolos y, presa de un ansia extraña, los froté entre las manos. Se pulverizaron, se hicieron cada vez más pequeños. Al final, desaparecieron. ¡Nada quedó!
Mis primeros recuerdos están preñados del terror a los cambios repentinos y a las desapariciones misteriosas.
Como la de esta hoja que se esfumó o el charco que, cuando yo volvía de comer, ya no estaba. También los cambios de la naturaleza eran para mí desapariciones. No era que la noche acudiese al atardecer, era que se marchaba el día. E igual veía la luz y la oscuridad, el calor y el frío.
Piotr Andréievich salió una noche y nunca más volvió.
Está muerto, decían. Es el curso de la naturaleza, decían, seguramente para tranquilizarme. Pero pervivía el miedo como algo esencial en aquel caos de desapariciones de origen inexplicable. El miedo no perecería jamás, aunque su intensidad disminuyese cuando la realidad se reguló con el tiempo, cuando los acontecimientos y los objetos adquirieron nombre, como las personas. Mi madre se llamaba Maria, mi padre Vasili. Yo, Nikolái y mi hermano, un año menor que yo, Ivan. Más adelante fueron naciendo mis hermanas Anna, Yelizaveta, Maria y Olga. Nacieron más, pero no les fue dado vivir. "



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