Relato del extranjero (fragmento)Jorge Enrique Adoum

Relato del extranjero (fragmento)

"Había estado solo y, por miedo
o para que no se le corrompiera
la voz, comenzó a cantar.
Entonces
recordó a los demás, buscó
los rostros, las manos de los otros
para entregarles el delgado
tesoro de su canto.
"Habla
otro idioma" dijo el académico,
tal vez por ese dialecto
de extranjera ternura.
"Es un extraño, dijo acechándolo
el policía, seguramente un enemigo".
Pero él quería amar la compañía
de los hombres: anduvo por las calles
saludando, entró a los negocios,
averiguó en las cocinas la exacta
cantidad de hambre y de comida
y halló en los camastros manchas
de pasajero amor y pobreza duradera.
Un día presintió a la mujer que podía
tomar, dormida sobre el suelo
donde tanto había sollozado
de soledad y soltería: y le besó
los párpados, el sexo, su destino.
La llevó junto al río y lavaba
sus pies y le ceñía de hojas
y de hierbas olorosas la cadera.


Y cuando compartieron la noche,
el sueño, su hambre, el día,
recordó palabras para el canto,
porque hubo heridas que olvidaba
por la tierna solidaridad de animal
que ella le ofrecía. Así empezó
a cantar sobre los otros, sobre
la heroica duración de cada hijo
pero no tenían tiempo: hablaban
de números y cuentas de comercio.


"¿Es acaso un poeta?" preguntaba
el boticario. Los otros sonreían
y apretaban en su puño una baraja
de odio y de blasfemia. "



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