Chile a la vista (fragmento)Eduardo Blanco Amor

Chile a la vista (fragmento)

"El abanico de perspectivas que se abre, a cada paso, frente a la avidez del viajero, debe ser inmediatamente explorado en rápida incursión hacia su intacta presencia. Es un panorama que ya nunca volverá a repetirse. El amplio varillaje irá cerrando su levedad para dejarnos, tal vez, luego unos listones, dos o tres, de más sólida consistencia, y por lo mismo de menos gracia específica, como ocurre siempre con la solidez. Estas imágenes inmediatas, de sentido aparentemente fugaz, suelen ser fuertemente intuitivas. La habituación, que es un proceso de racionalización, del mismo modo que la intuición suele ser un rapto poético, va creando luego la opacidad, el "desesmerilamiento" de los planos y contornos que irán perdiendo la luz, transparencia y acuidad de perfiles. Un proceso completo de habituación conduce al automatismo, al reflejo, que son formas de la ceguera. De tanto ver, llega un momento en que ya no se ve. El cronista andante que carezca de valor, de capacidad de riesgo, para afrontar con diligente denuedo esta inmediata suscitación del contorno -exponiéndose, claro está, al indispensable coeficiente de errores- se verá luego lentamente separado de él como por una creciente catarata. Y cuando pretenda regresar de su cautela, volviendo sobre estas imágenes del comienzo, ya habrán cambiado de nombre y, por lo tanto, de significación. Ya no serán impresiones sino reflexiones; un salto de la anotación de álbum a la pintura de caballete, y quizás un salto de la poesía a la prosa. El racimo de chispas de este contacto inicial no es de condición reiterable. Claro que el mordisco del pedernal sirve para encender el tronco, de lumbre más durable y maciza. Pero ya no tendrá la gracia de aquella exhalación arbitraria, de aquella leve cauda de centellas. "


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