El león (fragmento)Joseph Kessel

El león (fragmento)

"Las nieves del Kilimanjaro atravesadas por flechas rojas. La masa de la niebla que el fuego solar perforaba, deshacía, aspiraba, dispersaba en velos, volutas, espirales, humaredas, chales, lentejuelas, gotitas innumerables semejantes a un polvo de diamantes.
La hierba, de ordinario seca, áspera y amarilla, en ese instante estaba blanda y resplandeciente de rocío...
Sobre los árboles que se extendían por los alrededores de mi cabaña, y cuyas cimas tenían espinas recién barnizadas, los pájaros cantaban y parloteaban con los monos.
Y delante de la terraza, las brumas, los vapores se disipaban uno a uno para liberar, cada vez más amplio y misterioso, un espacio todo verde, al fondo del cual flotaban nuevas nubecillas que se iban volando a su vez. Telón tras telón, la tierra abría su teatro para los juegos del día y del mundo. Por fin, al fondo del claro por el que quedaba flotando todavía una pelusa impalpable, el agua rieló.
¿Lago? ¿Estanque? ¿Pantano? Ni lo uno ni lo otro, sino, alimentada sin duda por débiles fuentes subterráneas, una extensión líquida que no tenía fuerzas para extenderse más adelante y se estremecía en un equilibrio ondulante entre las altas hierbas, las matas y los arbustos espejos. Junto al agua estaban los animales.
Ya había divisado muchos a lo largo de las carreteras y pistas -Kivu, Tanganica, Uganda, Kenia-, a lo largo del viaje que acaba de terminar en África oriental. Pero no eran más que visiones inciertas y fugitivas: rebaños que el ruido del coche dispersaba, siluetas rápidas, asustadas, desvanecidas. "



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