Los pasos de López (fragmento)Jorge Ibargüengoitia

Los pasos de López (fragmento)

"Periñón y yo avanzamos cuando las puertas se cerraban a nuestra espalda. Diego nos esperaba de pie ante un cojincito morado, detrás de él estaban los demás en grupo compacto: todos de negro, Carmelita y Cecilia de mantilla y los hombres de sombrero. Las ventanas del salón estaban cerradas, los oscuros echados, las cortinas corridas y todas las luces del candil encendidas. Hacía un calorón. Periñón hizo que yo me parara ante el cojincito, frente a Diego, quien me estaba mirando de arriba a abajo.

-¿Qué no trajiste tu espada?- me preguntó en un susurro.

En el mismo tono le contesté:

-No, ¿por qué?

Periñón se dio una palmada en la calva.

-¡Se me olvidó decirle que la trajera!-dijo.

Hubo que descolgar de la pared un sable que había sido del padre de don Emiliano Borunda.

-Hincaos-me dijo Diego, señalando el cojincito morado.

Hizo que yo pusiera la mano en la empuñadura del sable que Periñón sostenía a medio desenvainar y luego me hizo jurar, si mal no recuerdo, guardar lealtad eterna a la Junta "y a cada uno de sus miembros", no revelar jamás lo que se tratara en las reuniones y librar a la patria del yugo español.
Cumplí mal ese juramento, pero otros lo cumplieron peor. "



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