MadrugadaMário de Andrade

Madrugada

"Mañanita.
La italiana viene a la playa del arroyo.
Está derrengada y con sobras de sueño asomándole a los ojos.
Tira el hato de ropas a las piedras
y queda un momento erguida al sol.
La nariz le palpita que ni pecho de paloma.
Mastica la boca sin lavar
que tiene huellas de plátano y de café.
Respira.
Al final se despereza
irguiendo para los ángeles el seno creador. "



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