La belleza de pensar (fragmento)Eduardo Anguita

La belleza de pensar (fragmento)

"La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador; la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas sino en no alejarse del alba". Esta afirmación, una entre centenares con que Huidobro postuló su Creacionismo, está en un manifiesto suyo que, en una forma definitiva, explicó en una conferencia en el Ateneo de Madrid, en 1921. A causa -con toda probabilidad- de la cantidad de infundios y acusaciones en que se le enredó durante años sobre la paternidad de la escuela, es posible que Huidobro no quisiera ya hablar de Creacionismo en la época en que los jóvenes chilenos lo conocimos. "El vocablo virgen de todo prejuicio...". Sólo estas palabras de la proposición de Huidobro, citada al comienzo de este artículo, ya invitan a una reflexión. Entiendo por prejuicio, en este caso, un "significado"; de manera, pues, que lo que proyectaba Huidobro era liberar a la palabra de todo significado. Por su parte, Paul Eluard quiso hacer lo contrario, o, dicho de otro modo, lo mismo en sentido inverso. No es a la palabra a la que quiere desligar y mostrar en su libre pureza: es a las cosas. Para Huidobro el asunto resulta -en su teoría- un conflicto. Aunque se piense que no lo es, ya que no sólo él (en "Altazor" especialmente) escribió poemas de palabras despojadas de significado, palabras desnudas, digamos que el conflicto se alza de todos modos, porque algo, un sonido, una semejanza fonética, una aliteración cualquiera, traen, por asociación, la imagen, el lastre, de una realidad ya anteriormente nombrada: con lo cual el intento se frustra. ¿Se desdice Huidobro cuando en la misma proposición asevera que "en todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente que está debajo de la palabra que las designa"? En otros términos: propone divorciar a las cosas de las palabras que convencionalmente las designan, pero no para aislar y potenciar éstas sino para "descubrir" las nuevas palabras que convienen a la realidad, y que yacen latentes en el seno de las cosas. "La palabra virgen de todo prejuicio" necesita, de todos modos, anclar en un nuevo prejuicio; esto es: vuelve a servir de "significante". ¡Y nosotros que habíamos entendido que las nuevas palabras iban a quedar libres! No. Las nuevas palabras que busca Huidobro no designan. Cumplen una función más alta: se mantienen cerca del alba. "


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