Los comuneros (fragmento)Germán Arciniegas

Los comuneros (fragmento)

"La inmensa extensión del virreinato, separada por los abismos de tres cordilleras que no logran trasmontar los caminos, es como un archipiélago. El gobierno no puede penetrar con su autoridad en el fondo de comarcas totalmente aisladas. Apenas los indios se mueven como animales de monte por tronchas seculares, y son una corriente subterránea en donde el gobierno no puede afirmarse. El feudalismo se acentúa en el aislamiento. Cada encomendero y corregidos, cada cura doctrinero, los frailes en las misiones, hacen su real gana, sin que haya cómo controlarlos. El virrey entra resuelto a fijar normas de orden y a establecer unidad en el gobierno, pero carece de imperio para dominar a las gentes que le cercan. Tiene la fe de su ideal. Es un militar ingenuo y sano. Confía en la bondad de los nuevos sistemas instaurados en España. Lo único que le falta es la malicia que le sobra a sus cortesanos. Cuando Flórez partió de España, en España todo era entusiasmo. Bajo la majestad de Carlos III se creía en el resurgimiento de las industrias y fundación de nuevas fábricas. Las sociedades económicas divulgaban los conocimientos más necesarios de la técnica europea, los ministros acordaban gracias especiales en favor de los empresarios, se proyectaban vastos planes de colonización, se iniciaron las compañías mercantiles que deberían ampliar el comercio colonial, se concedió a varios puertos de América libertad para abrirse al tráfico internacional. Trasladadas estas ideas a una colonia silvestre, rural, sin viso de ciudades, sin otra actividad que la de una agricultura embrionaria, ni otras fuentes de ingresos que la muy incierta que dejan las minas trabajadas por sistemas primitivos y la muy segura de los impuestos, los virreyes tienen que optar por un sistema intermedio entre feudal y burgués. "


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