Adiós a la familia (fragmento)Braulio Arenas

Adiós a la familia (fragmento)

"Las noches de Leopoldo se organizaban de acuerdo con un riguroso y meditado plan, que se mantenía en vigencia desde hacía tiempo. Este plan era de toda necesidad cumplirlo escrupulosamente, pues, y ésta no es una frase retórica, la vida nocturna de Leopoldo dependía de su metódica aplicación. Mientras las demás personas se sumergían en las sábanas esperando el sueño reparador, para el caso de nuestro protagonista cada noche representaba la angustiosa posibilidad de no dormirse, de quedarse en vela, afirmado en el almohadón, escuchando los latidos de su corazón que siempre en las noches se obstinaba en hacerse presente.
Este plan implicaba unos preparativos muy elaborados, y en los que participaba su familia. En efecto, en el velador sus padres le dejaban una gran cantidad de alimentos -un vaso de leche, plátanos, pasas, manzanas, nueces y algunos pasteles-, a la que el muchacho agregaba cigarrillos, revistas y libros. No era obligatorio comer esas provisiones, mas, su ausencia le hubiese provocado un desasosiego increíble.
-Reminiscencia de los faraones- les explicaba a sus amigas-. Debo tener unas gotas de sangre egipcia en las venas por esta afición a rodearme de alimentos. Ya saben ustedes que cuando se morían, era obligación piadosa de sus familiares atiborrar el ataúd con comida, para que el muerto pudiera bogar bien alimentado por el río que lo conducía hacia la eternidad. "



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