Historia de Bolivia (fragmento)Alcides Arguedas

Historia de Bolivia (fragmento)

"La imagen de la Virgen fue sacada en procesión hacia el atardecer. Iba precedida por las comparsas de danzantes indios que no cesaban de soplar sus instrumentos tristes, y caminaba bajo la lluvia de flores y papel picado que las doncellas posesionadas de sus balcones arrojaban con fervor sobre la santa imagen que iba tomando descanso a los pies de los arcos de plata colgados de trecho en trecho, a lo largo de las calles. Concluida la procesión la tropa ganó su alojamiento de la plaza y después de rezar devotamente el rosario se retiró parte de ella al cuartel para gozar de la hora de libertad que se la daba, hasta las siete, yendo a gastar sus cuartos en los juegos de azar permitidos en esos días por las autoridades.
A esa hora salieron los conjurados de una tienda situada en la esquina de la Merced y atendida por Mariano Graneros, alias el Challatejheta, entre los que se encontraban Murillo, Sagárnaga, Monje, Catacora, lanza y el cura Medina, el más corajudo de todos y el de más firmes convicciones políticas, y se encaminaron al cuartel vigilado en esos momentos por una compañía de veteranos, ganada a la revolución. Sorprendieron al centinela y cogiendo las armas de la guardia rindieron en breve a los pocos soldados que no se hallaban comprometidos, dando luego la señal de alarma tocando arrebato las campanas de la catedral. El Gobernador Dávila intentó sofocar la revuelta, pero fue cogido prisionero y encerrado en el cuartel. Inmediatamente se reunió cabildo abierto a petición del pueblo, el que, por medio e iniciativa de sus representantes los doctores Gregorio lanza, Juan Bautista Sagárnaga y Basilio Catacora hizo destituir a las autoridades, abrogar las alcabalas, quemar las cédulas de los deudores al fisco y dictar otras medidas de carácter económico, concluyendo la reunión con la declaratoria del Acta de la Independencia donde los conjurados "declaran y juran defender con su sangre y fortuna la independencia de la Patria".
El 24 de Julio se organizó la Junta Tuitiva con quince vocales y se nombró presidente a don Pedro Domingo Murillo que era un mestizo versado en el manejo de las leyes aunque sin título de abogado, audaz, animoso, parco de palabras, mujeriego y que venía señalándose por su gran amor a la independencia y sus arteros y atrevidos manejos de propagandista, pues era él quien hacía circular los escritos anónimos que con profusión entonces corrían, y por lo que en 1805 se había visto envuelto en un proceso de sedición, y del que hubo de salir ileso porque tuvo la audacia de sindicar como a sus cómplices a las principales autoridades de la localidad. Era, pues, un hombre listo, emprendedor, servicial con los suyos y comedidos, cualidades que le habían dado gran ascendiente entre las clases populares y que, ahora se hicieron valer como méritos para darle la jefatura política y militar de la provincia y el llamativo título de Presidente de la Junta Tuitiva, anteponiéndose a militares de mérito y grande prestigio como don Juan Pedro Indaburo, a doctores ilustres como el animoso presbítero don José Antonio Medina, el enérgico don Gregorio lanza, el sufrido doctor Catacora y otros muchos, todos notables y descollantes en la ciudad. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com