El membrillo (fragmento)Inés Arredondo

El membrillo (fragmento)

"Estaba triste, era culpable. Se sentó a su lado, un poco encogido, también mirando al mar.
Por primera vez estaban en silencio sin compartirlo, cada uno condenado a su propia debilidad, desamparados. La madre de Elisa los llamó a comer. Se levantaron pesadamente y se acercaron a los demás. La madre los miró divertida.
—¡Qué caras! ¿Se pelearon?
—Es el sol, no nos pasa nada, mamá.
—Entonces vístanse porque ya van a servir la sopa.
Siguieron caminando en silencio por entre las casetas, pero antes de separarse se sonrieron con la misma sonrisa de siempre. Nada había cambiado.
Eso pensaba Elisa bajo la regadera: nada había cambiado. Cuando junto a las casetas se había vuelto, encontró en los ojos de Miguel la misma ternura de aquella noche, acentuada ahora por la humildad y la angustia, y sintió una piedad alegre y satisfecha, un poco cruel, que la hizo sonreírle sin reversas, redimiéndolo. Desde ese momento todo había vuelto a ser como antes, y ahora no podía encontrar los pensamientos confusos y dolorosos de hacía unos minutos. Era un pequeño milagro, imperfecto y humano, pero no se dio cuenta ni pensó más en ello mientras se vestía deprisa tarareando una canción.
Cuando se volvieron a encontrar él estaba fresco y resplandeciente, más alegre que nunca.
Se sentaron a comer en la mesa larga que, en el jacalón que servía del restaurante, se reservaba para las cuatro familias que formaban el grupo más unido. De las otras mesas venía un alboroto confortante y contagioso.
Laura entró tarde con aquel vestido azul rey que le sentaba tan bien y que tenía un escote generoso. Sin duda era diferente a las otras muchachas, daba la sensación de que iba cortando, separando el ambiente ajeno con disimulo intencionado.
Mientras saludaba se sentó junto a Marta que empezó a contarle algo. Laura no la escuchaba, comía lentamente mirando a Miguel con su sorna aguda y altanera. Él fingía disimulo, pero estaba profundamente turbado; se había olvidado de Elisa. Marta tocó a Laura en el brazo para obligarla a contestarle, pero Laura siguió su juego durante toda la comida. "



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