Malina (fragmento)Ingeborg Bachmann

Malina (fragmento)

"Malina puede preguntarme todo. Pero yo, sin ser interrogada, respondo: esta vez no es Viena el lugar. Es un lugar llamado En todas partes y En ninguna. El tiempo no es hoy. El tiempo ya no es, pues podría haber sido ayer, o hace mucho tiempo, podría volver a ser, ser siempre, y algunas cosas no habrán sido nunca. No hay medida para las unidades de este tiempo en el cual se insertan otros tiempos, ni tampoco lo hay para el no-tiempo, donde repercute lo que nunca ha sido en el tiempo.
Malina no puede saberlo todo. Pero yo decido: son los sueños de anoche.
Se abre una gran ventana, más grande que todas las que he visto, pero no da al patio de nuestra casa de la Ungargasse, sino a un sombrío campo de nubes. Bajo esas nubes podría haber un lago. Sospecho qué lago puede ser. Pero ya no está helado, ya pasó la noche de fiesta y han desaparecido esos emotivos coros masculinos que antes actuaban sobre el hielo, en medio del lago. Gran número de cementerios orillan sus invisibles aguas. No hay cruces en ellos, pero sobre cada tumba la nubosidad es más densa y oscura; apenas se distinguen las tumbas y lápidas con sus inscripciones. De pie a mi lado, mi padre retira su mano de mi hombro porque el sepulturero se acerca a nosotros. Mi padre lanza al anciano una mirada imperiosa, y el sepulturero, intimidado por ella, se vuelve hacia mí. Quiere hablar, pero se limita a mover un rato los labios, mudo, y yo no escucho más que su última frase:
Éste es el cementerio de las hijas asesinadas.
No hubiera debido decírmelo; rompo a llorar amargamente. "



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